Saltar al contenido

Cuidados

Los primeros seis meses de un cachorro, mes por mes

9 de diciembre de 2025 · 5 min de lectura · Perros

Los primeros seis meses de un cachorro, mes por mes

Qué pasa en cada etapa, cuándo tocan las vacunas, cuándo empieza la socialización y qué cosas de esos meses no se pueden recuperar después.

Los primeros seis meses de un perro deciden buena parte de cómo va a ser el resto de su vida.

No es una frase motivacional: es que en ese período se cierran ventanas que no se vuelven a abrir. Un perro que no conoció chicos, otros perros, ascensores y ruido de calle antes de las doce semanas puede aprender a tolerarlos después, pero le va a costar mucho más y nunca del todo.

Esta es la guía mes por mes: qué pasa, qué tocás vos, y qué no se puede recuperar.

Mes 1: no depende de vos

Del nacimiento a las cuatro semanas, el cachorro está con la madre. Nace sordo y ciego, abre los ojos alrededor de los quince días y empieza a oír después.

Lo único importante acá: no separarlo. Un cachorro que deja a la madre y a los hermanos antes de las siete semanas suele tener problemas de conducta después — no aprendió a controlar la mordida ni a leer señales de otros perros. Es de las cosas que peor se corrigen.

Si te ofrecen un cachorro de cinco semanas, la respuesta es no.

Mes 2: la ventana que importa

Entre las 3 y las 12 semanas está el período de socialización. Es la ventana más importante de toda su vida y se cierra sola.

Lo que conozca en estas semanas va a ser normal para siempre. Lo que no conozca va a ser sospechoso.

La lista de lo que conviene que experimente, siempre en calma y sin forzarlo:

  • Personas de distintas edades, en especial chicos y personas mayores
  • Otros perros sanos y vacunados, de distintos tamaños
  • Gatos, si va a convivir con alguno
  • Ruido de calle, colectivos, bocinas, motos
  • Ascensor, escalera, piso de madera, rejilla, pasto, arena
  • Que le toquen las patas, las orejas, la boca — le va a ahorrar peleas en el veterinario toda la vida
  • Auto, transportadora, secador de pelo, aspiradora

El conflicto obvio: todavía no completó las vacunas y no debería pisar la calle. La salida es socializarlo en brazos, en casas de gente conocida, y con perros que sabés que están vacunados. No lo dejes encerrado hasta los cuatro meses esperando la última vacuna: el costo de eso es más alto que el riesgo.

Vacunas: la primera dosis de la polivalente va entre las 6 y las 8 semanas.

Comida: cuatro veces al día, alimento específico para cachorro.

Mes 3: los dientes y los límites

Le empiezan a caer los dientes de leche y muerde todo. No es desobediencia, le duelen las encías.

Lo que funciona: darle algo que sí puede morder cada vez que agarra algo que no. Mordillos de goma, mejor si los pasás por el freezer. Lo que no funciona es retarlo: no entiende el concepto, solo aprende a morder cuando no lo ves.

La mordida inhibida. Si te muerde jugando y aprieta fuerte, soltá un "¡ay!" agudo y cortá el juego diez segundos. Es exactamente lo que le hacían sus hermanos. Aprende rápido que apretar termina la diversión.

Vacunas: segunda dosis de la polivalente.

Comida: tres o cuatro veces al día.

Mes 4: sale a la calle

Con el plan de vacunas completo y el visto bueno del veterinario, empieza la calle de verdad.

La antirrábica va a los cuatro meses y en Argentina es obligatoria por ley. En la mayoría de los municipios hay campañas gratuitas.

Los primeros paseos son cortos. Un cachorro se agota rápido y le sobra estímulo. Diez o quince minutos alcanzan, varias veces por día.

Ojo con el ejercicio. Sus placas de crecimiento todavía están abiertas. Correr largo, saltar desde alturas o subir y bajar escaleras seguido puede dejarle problemas articulares para siempre, sobre todo en razas grandes. Nada de trote al lado de la bici hasta que el veterinario diga que cerró el crecimiento — en razas grandes puede ser recién a los 18 meses.

Comida: tres veces al día.

Mes 5: la adolescencia

Acá pasa algo que sorprende a todo el mundo: el cachorro que ya venía bien parece olvidarse de todo. Deja de responder al llamado, prueba límites, se distrae con cualquier cosa.

Es adolescencia, es normal, y dura unos meses. No es que retrocedió.

Lo que no hay que hacer: endurecer el tono, retar más, o dar por perdido lo enseñado. Lo que funciona es bajar la exigencia, hacer sesiones más cortas, y premiar mucho lo que sí sale.

También aparece el miedo repentino a cosas que antes no le importaban. Una bolsa que se mueve, una estatua, un ruido. No lo fuerces a acercarse ni lo consueles con drama: quedate tranquilo vos, dejalo mirar, y seguí caminando como si nada.

Comida: dos o tres veces al día.

Mes 6: se define el adulto

Muchos ya alcanzaron buena parte de su tamaño adulto, sobre todo las razas chicas. Las grandes siguen creciendo hasta los 18 o 24 meses.

La castración se conversa acá. El momento no es igual para todos: en razas grandes muchos veterinarios prefieren esperar a que cierre el crecimiento. Es una decisión con el profesional, no una fecha fija.

Comida: dos veces al día, y en algún momento entre los 12 y los 18 meses se pasa a alimento adulto según la raza.

Lo que no se recupera

Si te llevás una sola cosa de toda esta nota, que sea esta lista:

  • La socialización de las 3 a las 12 semanas. Después se puede trabajar, pero nunca queda igual.
  • La mordida inhibida, que se aprende con la madre y los hermanos antes de las 7 semanas.
  • Las articulaciones, si hubo exceso de ejercicio con las placas de crecimiento abiertas.

Todo lo demás se enseña a cualquier edad.

Lo primero que se pierde un cachorro

Un cachorro es curioso, rápido y todavía no tiene noción de peligro ni vínculo fuerte con la casa. Sale por una puerta que quedó abierta y no sabe volver.

Y hay un detalle práctico: cambia de aspecto todos los meses. La foto que sacaste en marzo no se parece al perro de julio. Un cartel con una foto vieja no sirve de mucho.

Por eso conviene tener el perfil armado desde el principio y la foto al día. En QR Pets la actualizás desde el celular en diez segundos, y el código del collar sigue siendo el mismo.

¿Le sirve a alguien de tu manada?

Compartir por WhatsApp

Seguí leyendo